Cuando se pierde el miedo no se gana la valerosidad,
desarrolla los reflejos.
Las tres de la tarde de cualquier día de tu vida.
Las manos torpes que juguetean con el metal espejado,
a la altura del pecho,imponiendo desconcierto.
Respeto las armas,
así como todo aquello que no deseo tener suficiente conocimiento...
Repudio el temor
que producen aquellos que se creen capaces de portarlas.
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